Instrucciones para agarrar la
bandera.
En primer lugar corra
raudamente
como sus piernas y brazos no
permitan.
Descalifica quien cae una vez.
Si supera esto,
agárrela con sus garras
previamente afiladas
lo suficiente e insuficiente.
Si por su culpa
quebrara el asta
habrá roto también
el principio y fin de
obligatoriedad
de agarrarla magnéticamente
solo y únicamente
del extremo más extremo
y cercano al lienzo.
Vuelva a emprender la carrera
más veloz todavía,
y sitúese
como un relámpago
en el punto
más cercano al cielo,
que siempre jamás es el cielo,
posando sus pies,
antes revestidos
en plomo mezclado con oro,
en el cerro más alto
que vislumbre desde
el ángulo más cerrado
del que capaz e incapaz sea.
Finalmente,
cuando el cerro es de carne
verdaderamente
habrá triunfado.