sábado, 16 de noviembre de 2019

gloria


Pueden parecer muy "cultos" los más grandes empresarios del Perú, "cultos" de lengua y de pinta que repiten paporretas de salón con una arrogancia que parece brillantez ante una audiencia idiotizada por encargo porque no tienen verdadera imaginación, pero simplemente ni disciernen ni mucho menos iluminan nada, solo calculan como esclavos de su gran nimiedad. "Amo el Perú", profieren sus lenguas viperinas desde sus fundos, desde los que pagan a la policía para pegarle a ese país que no es parte de la sumisión a la idiotez. Pero así manejen unos hilos, son los corrientes títeres de otros como ellos mismos.

Juran que propalando historias de sombreros tendrán buenaventura y gloria.

Nuestros grandes empresarios son como esos pobres bichos de laboratorio que tandean al que llega sin saber porqué, encargando tandas sin saber porqué. "Éxito" le dicen a ser menos peor quel otro, si es que no han matado ya al competidor. Matones son. Su creatividad solo les da para idear mejores métodos de tandeo para el próximo en llegar. Nada más. "Creatividad empresarial". Sin tombos y con tombos son nada. Una nube tiene más poder. Y los poetisos del ridículo y la huachafería que les aplauden como focas que lamentablemente existen sin existir, son eso, pobres focas de pobres bichos. Parásitos de su propio país.

*inspirado en una publicación de Nicole Cuglievan.

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