domingo, 8 de diciembre de 2019

riachuelo


pretencioso sería hincharse
mar siendo riachuelo,
riachuelo minúsculo,
hilito de música suave,
de notas ágiles
que envuelven piedras
y arenas,

de gotas amables
que a ciegas embeben pastos,
que refrescan mariposas,
sapos, ratones y arcillas,
riachuelo voluntarioso
que, cuando la tierra
está sedienta y el cielo vestido

se torna caudaloso,
de acordes graves
que aran su cauce
lampeado por su voluptuosidad,
a sabiendas de que sus brazos
tarde o temprano se estirarán
alcanzando cuencos a las colibríes

y a los choclos y capulíes,
consciente siempre de que
es apéndice de otro río,
de que no le devolverán los cuencos,
de que será burbuja devuelta al mar
que también se evapora,
que una hora se ala y a la otra se lanza

y todo vuelve a empezar.

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