domingo, 2 de agosto de 2020

pájaros

Yo no sé cómo usar mis manos para penetrar suavemente entre tu costal y sostener ni acariciar tu corazón como lo haría un ave minúscula de canto serrano y plumas celestes y tornasol y tierra sedosa como el resbalar de un haz de agua pura.

Sé nada de eso.

Sé pasar la escoba, sacudir el polvo y desenmontañar la alfombra, todo con sus tareas, fechas y horarios programados en una tabla estadística para poder medir los resultados. Sé culparme de que tu corazón esté desabrigado y llamo gente a tejer mantas para ti, a falta de manos, plumas y pájaros.

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