domingo, 13 de diciembre de 2020

historia

Europa redescubrió el cuerpo.

y empezó a redescubrir su alma.

La atrapó y la tradujo en artes perfectas:

la captura perfecta del cuerpo,

cómo debe moverse,

cómo debe nutrirse,

cómo debe ver al dolor,

cómo debe Ser.

Se volvió víctima,

mártir

de su espiritismo.

Se sacrificó

en nosotros.

Hizo mil conjuros,

bailó bellamente

alrededor del cuy

en cuatro patas,

sobre una pira

del metal que no se corrompe,

para corromper el cuerpo

y abolió el cuerpo

y se quedó con el alma

para decir con autoridad

Yo soy Dios,

Dios no se corrompe.

No, no se corrompe.

Es.

Europa era puro cuerpo

pero se sintió repulsión,

la forma de mi sabiduría daña;

intentó matarlo

--por no ser Dios perfecto--,

ansió ser Dios

conservando solo el espíritu,

pero no soportó carecer de cuerpo

que lo atrape,

que lo contenga

para ejemplificar,

poniéndolo en un monumento

a la práctica,

para registrar

la experiencia,

la advertencia,

el premio

y la amenaza:

tú eres el cuerpo

que posee mi alma.

Y el ser sigue sufriendo

el encargo

de arribar

solo arribar.

únicamente está permitido

arribar. El cielo no está abajo.

América, Asia, África, Oceanía

amaban el cuerpo

y su alma siempre estuvo bailando

sobre la tierra mojada

imperfecta e informe y ubicua,

tenía derecho a bailar,

a ser libre, a Ser.

El alma y el cuerpo estaban casadas.

Pero se olvidó un poco

cuando Europa murmuró a gritos

o gritó en rezos,

con la voz del estruendo

que producen

las espadas de hierro afiladas,

Yo soy Dios,

el que dictamina

porque tengo más grande y sabia el alma,

más uniforme y bella,

poderosa para elegir cuándo me materializo.

Y América, Asia, Oceanía y África

fueron obligadas a sablazos

a embutirse su tierra

fehaciendo el placer

por lo corrompido,

con la boca abierta,

con la panza llena de gusanos

y los pulmones agujereados

para que por allí se escurra

el alma

y se uniera a la más grande y verdadera.

Luego, América,

empoderada en su bondad subdiciente,

recibió el cuerpo de Europa

para destruir de alma a Asia.

Asia era América.

Asia se volvió Europa.

Y América silenció todo

cuerpo y alma.

Se mató completa.

Oceanía y África no existen.

El silencio solo cura

si es más bello que la bulla.

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