Me intriga con tristeza
por qué no te quedaste
brizna ni te tejieron canasta
o mejor puente
te has marchitado
en la avenida en vez de en
la pampa y todo tu brillo
se lo comió la vereda
tu flexible cuerpo
se acompañó de las manos
del viento que no sopla
y la infrecuente garúa
arrugaron seco tu juventud
flexible e ingenua,
expectante. Habías lucido
dorado entre los autos
pero los autos no tienen
ojos y tú sonreíste solo al frío
del Sol que llovió tantos años
esperando llevarte.
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