Ojos negros
descapullan
miran al cielo
miran de frente
sonríen
vivos
ven
ven
ven
miran pasar otros ojos
aparecen las huellas de otros ojos
empiezan los rastros de lágrimas
se arropan en ellas
tropiezan
con vahos de tristeza
con rastros de negro
los ojos recorren
los ojos avanzan
se acaba el espacio
se acumulan en ellos marcas
podrían sellarlo todo con risas
risas que pasan a sonrisas a gesto que no es ya gesto
sonreír también duele
los ojos se apagan
entre ríos de veneno
y se achican
se vuelven impotentes
se opacan
se secan
se entrecierran
se entrampan
se rasgan
se entregan
se ahogan en el vidrio de ojos de odios viejos
y dejan de ver
se cierran sin cerrarse
ya no eligen su paisaje
ya no eligen su tiempo
ya no quieren ver
sonreír se vuelve parto
de engendros
¿cómo se atizó la flama helada que los traspasó?
se cansan de no ver
renacen sin ira de nuevo
el llanto que quedó quemó el fuego
Ven para atrás y ven la vida.
Sonríen de nuevo
sintiendo las pestañas desaparecidas
de otros ojos
cobijando las brisas
sobre el espinazo erguido de tantos vientos.
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