es el cuerpo
la muerte,
la vida no acaba.
lo finito
es el cuenco
no el alma.
la muerte,
la vida no acaba.
lo finito
es el cuenco
no el alma.
iba andando,
el páramo acababa.
Y acababa
a cada paso
bajo
mis huellas que
se borraban:
acababa;
se desvanecía
el humor del suelo que
me guiaba;
el páramo acababa.
Y acababa
a cada paso
bajo
mis huellas que
se borraban:
acababa;
se desvanecía
el humor del suelo que
me guiaba;
las piedras avanzaban
más rápido que yo,
los árboles transpiraban
mientras flotaban
todos al interior
de una fina burbuja
agujereada.
más rápido que yo,
los árboles transpiraban
mientras flotaban
todos al interior
de una fina burbuja
agujereada.
de mí solo se movían
unas piernas que
no eran mías
y unos brazos
postizos
que se alargaban
buscando asir
algo
que mis ojos inquietos
aun no miraban.
unas piernas que
no eran mías
y unos brazos
postizos
que se alargaban
buscando asir
algo
que mis ojos inquietos
aun no miraban.
el final está siempre
antes y después
de ese último pelo
nacido en la parte
más nueva de mi
ajena
viajante envuelta
en nada.
antes y después
de ese último pelo
nacido en la parte
más nueva de mi
ajena
viajante envuelta
en nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario